Excursión a los Yacimientos Arqueológicos del Cerro de la Encina (Monachil)


El alumnado de 2º de ESO, acompañados del profesorado (José  Francisco Sánchez Prieto, Antonio Quijada Romero, Ana María Baena Ramírez y Antonio José García Buendía) de los Dptos. de Ciencias Naturales, Geografía e Historía y Dibujo, han visitado el Yacimiento Arqueológico del Cerro de la Encina, así como una ruta de senderismo desde Monachil hasta Huetor Vega, en la cual hemos tenido oportunidad de unir naturaleza e historia.

La ruta comenzó en el pueblo de Monachil, en el puente de la calle de San Miguel y nos fuimos a través de la calle de Cascajales, hasta coger el camino que discurre junto a la acequia del albaricoque, a favor del agua , en la que pudimos observar los restos de un antiguo molino de agua, así como la vegetación (retama y aulagas) y almendros en flor. Trás una breve subida (que a algún alumno/a se le hizo interminable), llegamos al Cerro de la Encina.

La situación estratégica del Cerro de la Encina, en el cortijo de Los Olivares de Monachil, permitía a sus pobladores el control del paso hacia Sierra Nevada y sus recursos -mineros y de pastizales-, y el control del valle del río Monachil hacia la vega. Esta situación permitió un desarrollo económico y social excepcional, que quedan patentes con tres características diferenciadoras de este poblado: monumentalidad y complejidad del urbanismo, extraordinaria riqueza de los ajuares funerarios y una importante ganadería con una presencia masiva de caballos. El yacimiento arqueológico del Cerro de la Encina, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1981. Ha sido excavado desde 1922 por diferentes campañas, si bien es todavía una mínima parte del poblado la que ha salido a la luz.

El yacimiento  nos introduce en el mundo argárico, una cultura que se originó en Almería en torno a 4000 a.C. y que se extendió por el Sureste de la Península en la Edad del Bronce (2000-1100 a.C.). Da nombre a esta cultura el poblado almeriense de El Argar, donde se comprobó por primera vez la presencia de una manifestación cultural diferente. Se caracteriza principalmente por la práctica de enterramientos individuales, en monumentos megalíticos primero y en grandes vasos después, lo que representa un gran cambio en las ideas y la estructura social respecto a épocas anteriores. En la cultura argárica, la metalurgia está muy avanzada, la producción de cerámica se encuentra muy estandarizada y aparece un comercio mejor organizado.

Posteriormente nos dirigimos, pasando por el Cortijo Los Olivares rodeados de chopos, hasta el termino municipal de Huetor Vega, donde descansamos para tomar el bocadillo, posteriormente emprendimos el camino de vuelta, en el que pudimos seguir observando las maravillosas vistas del entorno y algunos animales típicos como caballos e incluso un burro.

Una ruta que aconsejo y que es apta para mayores y pequeños. Las fotografías son cortesía de mi compañero y amigo Antonio Quijada

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